1. Sé cortés. Todos queremos ser tratados como personas, no como objetos y la cortesía es agradecida por todos. Trata a todos con consideración, sensibilidad y discreción. Recuerda la regla de oro: trata a los demás como quieres que te traten a tí.
2. Sé amigable. Aunque no te interesara llevar a cabo alguna experiencia sexual con otra pareja o persona, respeta sus sentimientos, porque ¡quién sabe! Probablemente resulten ser personas interesantes y que te puedan aportar algo diferente.
3. Contesta todos los mensajes. No dejes de contestar todos los mensajes que se te envíen, aun cuando sea para decir simplemente "No, gracias"; de esa manera evitas que alguien pierda el tiempo y te lo haga perder a tí.
4. Prepárate. Si deciden tú y tu pareja concretar una cita con alguien , toma las previsiones del caso. Te recomendamos fuertemente llevar y usar preservativos de látex y no está de más que en el neceser de tu esposa incluyan un par de toallas así como otros efectos personales (peine, lipstick, enjuague bucal, etc).
5. Limpieza e higiene. Sí, todos sabemos que eso es parte de la educación, pero te sorprendería saber cuántas personas, por ejemplo, no se han enterado de que su aliento no es muy agradable. Revisa todos los detalles a este respecto; conviene, por mencionar uno, que en vez de desodorante -que es cubrir un olor con otro- usaras antitranspirantes perfumados, los que evitan el que sudes en exceso en ciertos momentos comprometedores -si tienes suerte eso puede suceder-.
6. Toma en cuenta los sentimientos de los demás. Observa si tu esposa y la otra pareja o persona actúa de un modo relajado o tenso, para que de ese modo, contribuyas a disipar con un momento de buen humor o con una conversación amena cualquier cosa que pueda molestar a los demás. Recuerda, no todos sentimos ni pensamos igual.
7. No seas insistente. Si alguien -incluyendo tu esposa- dice NO, no se vale preguntar POR QUÉ, porque después de todo, el ser liberal significa la libertad de criterio y de acción tanto para tí como para los otros. Y evade cualquier situación que pueda hacer que tu esposa perciba como forzada.
8. Sólo acepta lo que sea divertido para todos. Recuerda, esa es la idea, divertirse y pasar un rato agradable. No pongas tu idiosincrasia o forma de pensar a discusión ni polemices con las ideas de otros, porque lo que podría ser un encuentro sumamente divertido puede acabar por convertirse en una discusión política o religiosa que no conduce a nada.